Paul Albert Besnard

 

Decoration for a Ceiling

“Uno es tan feliz en la vida como su capacidad de enamoramiento”, me dijo alguien una vez.

Me enamoré de este cuadro desde el primer instante en que lo vi.
A veces, una siente la necesidad de volverse transparente, desaparecer, fundirse con la nada, ser la nada, viajar a ese lugar donde no existe el tiempo ni el espacio, donde no existe el estar, sólo el ser, y entonces miro el cuadro fijamente, y se obra el milagro, y consigo estar dentro de él, envuelta en colores que me abrazan, en destellos que brillan con la intensidad de las estrellas, consigo transmutar el estar en el ser...

8 comentarios:

Myra dijo...

A mí me pasó como a ti con tu cuadro, Vi pero en mi caso me enamoré de una escultura. La Piedad de Miguel Angel. La primera vez que la vi era una cría de 12 años. No sabes de qué manera me hechizó. Hace poco volví a verla y lo más curioso es que recordaba perfectamente su ubicación dentro de San Pedro. Mira que es grande esa catedral, pues lo recordaba. Tuve suerte de que en el momento en que me acerqué a verla había muy poca gente. Estuve un buen rato contemplándola. Tuve esa sensación que tu has descrito con esa manera tan tuya de plasmar los sentimientos.
Debemos ser muy felices tú y yo..

Un beso.

atikus dijo...

La verdad es que no lo conocía, pero es bueno...me da cierto miedo, jeje....la mirada de la chica es penetrante y la atmosfera no deja indiferente ni muchisimo menos...y eso que lo miro a través de una pantalla de ordenador, seguro que es maravilloso verlo en directo o al menos a tamaño real ;)

besitos

Vivian dijo...

Una penita que tengo con este cuadro Myra, es precisamente que, al menos por ahora, sé que no podré verlo en directo, frente a frente, él y yo.
Hasta donde yo sé, pertenece a una colección privada. Así que habrá que conformarse con los libros de Arte, las láminas e Internet…

Me encantó tu manera de describir tu reencuentro con “La Piedad”, emocionante… Ya sabes que en cuestión de estatuas a mí me robó el corazón un hombre de mármol ;)

Sí Myra, debemos tener esa capacidad de enamoramiento que lleva a la felicidad, somos unas felices privilegiadas, ¿verdad?

Un beso

Vivian dijo...

Es curioso atikus, como un mismo cuadro puede provocar sensaciones tan dispares, nunca hubiera pensado que el cuadro pudiera dar “miedo”.
A mí me parece mágico, fascinante, le entran a una ganas de meterse dentro de él, de ser inundada por su “mágica luminosidad”…

Como le comentaba a Myra, la pena es que lo de verlo en directo va a ser bastante complicado, yo lo descubrí en un libro de Arte, pero verlo en directo creo que debe ser una verdadera gozada…

Besitos

fandestéphane dijo...

Entiendo tu capacidad de enamoramiento para las cosas que te llenan nada más verlas. A mi me pasa lo mismo.
No conocía este cuadro, pero es de esos que puedes estar mucho rato mirándolo y analizándolo y no te cansan. Al contrario, he ampliado la imagen y es espectacular.

No me había enterado de esta entrada hasta leer tu respuesta a mi comentario sobre El manantial...

Besos con magia

Vivian dijo...

Como me alegra que a ti también te guste el cuadro fan…
La primera vez que lo vi me pasó justamente lo que comentas, no podía dejar de mirarlo, es hipnótico…

Y, como me alegra que compartamos la capacidad de enamoramiento, tan importante para encontrar y disfrutar la felicidad...

Besos mágicos y luminosos para ti

Kinezoe dijo...

A mí me pasa como a atikus, me inspira cierto miedo esta pintura, aunque si tuviera que elegir una palabra para describir mis sensaciones al contemplarla probablemente diría «fascinación». Es impresionante ver todas esas figuras formando una especie de espiral de fuego. Quizá también yo me aventurara a entrar por un instante en dicho lienzo. Eso sí, por poco tiempo, pues temo quedar atrapado... ;-)

Un abrazo, Vivian.

Vivian dijo...

Curioso que elijas la palabra “fascinación” Kine, si tuviera que describir el cuadro con dos palabras serían precisamente mágico y fascinante…
Y curioso que relaciones esa luz que emana con el fuego, tal vez de ahí esa sensación de miedo. A mí, como ya dije, no me provoca miedo.
Creo que, si pudieras entrar dentro se desvanecerían los temores, eso sí, en un lugar tan mágico siempre existe el riesgo de quedar atrapado por propia voluntad de no querer salir de él ;)

Un abrazo muy fuerte para ti