Las Olas De Virginia Woolf

 


“Examinemos, por un instante, un cerebro normal en un día cualquiera. La mente percibe miríadas de impresiones triviales, fantásticas, ya efímeras, ya grabadas con la precisión del acero. Ellas surgen de todas partes, en un incesante espectáculo de innumerables átomos, y a medida que caen, a medida que adquieren forma en la vida del lunes o del martes, el acento cae diferente al de antaño; el momento de importancia ocurrió aquí y no allá; de modo que si el escritor fuera un hombre libre y no un esclavo, si pudiera escribir lo que desea y no lo que debe, si pudiera basar su obra en su propio sentimiento y no en convencionalismos, no habría trama, ni comedia, ni tragedia, ni interés amoroso, ni catástrofe en el estilo establecido. La vida no es una serie de lámparas dispuestas sistemáticamente; la vida es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos rodea desde el nacimiento de nuestra conciencia hasta el fin. ¿No es acaso la tarea del novelista coger este espíritu cambiante, desconocido, ilimitado, con todas sus aberraciones y complejidades y con la menor mezcla posible de los hechos exteriores y ajenos?”

“El tema propio de la novela no existe: todo constituye el tema propio de la novela”.


Virginia Woolf

Así es “Las Olas”, un libro que nos regala la capacidad de ver y sentir la realidad a través de sus personajes, donde la acción son las emociones, las sensaciones, las reflexiones…
Realidades individuales frente a esa abstracción llamada realidad.

Virginia era bipolar, Virginia llenó sus bolsillos de piedras y se arrojó al río, hechos.
Hechos que dicen infinitamente menos de ella que cada una de sus palabras en este libro, palabras que mecen nuestras emociones con la poesía del vaivén arrullador de las olas y nos sumergen en un mar de reflexiones con una prosa que golpea nuestro ser con la contundencia de las olas que rompen contra las rocas en un día de mar embravecido.
Porque Virginia es Rhoda, y es Jinny, y es Susana, y es Bernardo, y es Neville, y es Luis, es todos y no es ninguno...

Del amanecer al crepúsculo, toda una vida.

Siempre me han interesado más las realidades que la realidad en sí misma, supongo que es por eso que entre mis escritor@s favorit@s abundan más los recolectores de pensamientos y sentimientos que los contadores de historias.

10 comentarios:

Josep dijo...

Tengo en mi estantería una de las obras de la Wolf aguardando turno: será la primera que lea de ella.

No puedo pues, comentar nada respecto a esta gran escritora, pero sí diría que prefiero la realidad contada a la realidad constatada.

En la realidad contada, siempre hay parte de las vivencias propias del contador, enriqueciendo los hechos que relata con su perspectiva.

Saludos.

Angelus dijo...

Creo que hay, efectivamente, una literatura más volcada hacia los sentimientos/pensamientos que hacia la narración de una historia; Virginia Woolf estaría en esta línea. Pero querría aportar la siguiente reflexión sin querer abrir una polémica feminista: ¿no es este tipo de literatura más apta para el mundo femenino?
Aparte, Virginia Woolf ya siempre para mí tendrá la cara (impostada)de Nicole Kidman.
Saludos.

Vivian dijo...

He de reconocer Josep, que hay quiénes de Virginia Woolf te recomendarían “La Señora Dalloway” antes que “Las Olas”, pero yo si tuviera que elegir, me quedo con éste, no sólo porque me gustó más, sino porque, como he comentado, creo que a través de sus personajes muestra mucho de ella misma y de las cosas que le pasaban por la cabeza.

“Prefiero la realidad contada a la realidad constatada”, me gustó esa frase.
Tal vez este tipo de libros requieren un mayor esfuerzo de concentración y atención al ser leídos, pero, en mi opinión, compensa con creces.

Saludos

Vivian dijo...

Cuando hablo de escritores que narran desde el sentimiento y el pensamiento, no con una narración al uso de contar una historia como una sucesión de acontecimientos, no me refiero a visiones “sentimentales” de las situaciones, como podrían ser el caso de Jean Austen, muy literatura “de chicas” en los términos a los que tú te refieres Angelus.

Virginia Woolf, en este caso, estaría más cerca del Faulkner de “El Ruido y la Furia” o del Mann de “La Montaña Mágica” que de Jean Austen, por poner dos ejemplos.
Utilizan su literatura no sólo para contar una historia, sino para reflexionar sobre distintos temas desde los pensamientos y los sentimientos que las distintas situaciones les provocan.
La comparación respecto a estilos literarios sería un poco una “burrada”, porque sus estilos no tienen nada que ver, pero el concepto de lo que quería explicar, lo puedes encontrar en cualquiera de estos tres libros.

Espero haber conseguido explicarme, aunque es un tema bastante abstracto, que tiene también mucho que ver con mi percepción personal y mis sensaciones al leer estos libros.

Por cierto, discrepa siempre que quieras, me gusta conocer opiniones diferentes, a veces te llevan a descubrir puntos de vista en los que no habías pensado, además de hacerte reflexionar sobre los tuyos propios.

Saludos

P.D: Cuanto daño ha hecho la Kidman y su nariz postiza jajajaja

Elvira dijo...

Me acabo de comprar A Room of My Own. Hace tiempo que tenía ganas de leerlo. Será mi primera lectura de esta famosa escritora.

Yo adoro a Jane Austen, y creo que su percepción psicológica de los personajes es muy profunda. Además me encanta su finísimo humor e ironía. He leído todas sus obras. Sí, gusta más a las mujeres, pero en Inglaterra es una escritora tan venerada que los hombres también la leen.

Un beso

Vivian dijo...

No he leído “Una habitación propia”, Elvira, aunque me han hablado muy bien de ese libro.

Yo tuve un verano en el que me dio por Jane Austen y me leí todos sus libros, sobra decir que me gustaron, sino no hubiera pasado del primero, es cierto que son libros escritos muy desde la sensibilidad femenina, pero eso no quiere decir que estén dirigidos sólo a mujeres, mi referencia anterior era una manera de establecer una comparación para dejar más claro el concepto que quería explicar.
Además, a su Darcy de "Orgullo y Prejuicio", debo agradecer mi descubrimiento de Colin Firth, en una serie de televisión de la BBC.
Por cierto, una de las cosas que más recuerdo de los libros de Jane es su manera de describir la comida, siempre conseguía que me entrara hambre mientras la leía ;)

Un beso

Elvira dijo...

No recuerdo eso de las comidas. Por cierto, el título correcto es "A room of one's own", que lo escribí mal antes.

Colin Firth es muy buen actor, con un estilo muuuy británico. Mr. Darcy es un personaje que enamora a muchas lectoras. :-) Un beso

Vivian dijo...

Pues yo me acuerdo mucho de eso, Elvira, la manera tan minuciosa de Jane de describir las comidas, y como en todas las reuniones siempre había montones de dulces a la hora del té, y montones de comida a la hora de los almuerzos.

Lo mío por Colin Firth va más allá de la admiración cinéfila, es amor, compartido con mi George, por supuesto ;)

Más besos para ti

Kinezoe dijo...

Nunca leí nada de Virginia Woolf, pero por tu reseña creo que me gustaría. Me apunto el título y lo pongo en cola. Hay tanto y tan bueno por leer... Me gusta :-)

Este tipo de libros de "personalidades complejas" sólo los inicio cuando me los pide el cuerpo, no me gusta forzar estas lecturas porque sé que en estas obras hay que poner los cinco sentidos y aun así nos quedamos cortos a la hora de aprehender ciertas realidades...

Me gustó la presentación del libro. Las editoriales deberían contar contigo para los prólogos; te veo como una excelente prologuista ;-)

Un fuerte abrazo.


Conque un inglés y un americano rozando ambos la cincuentena... Mmmmhh... interesante...

Vivian dijo...

Me gusta que hayas hecho mención al estado de ánimo Kine, porque éste, como algún otro de los libros que me gustan, son de esos libros que requieren no sólo concentración sino predisposición, hay momentos en los que no estamos para según que tipo de lecturas por muy bueno que sea el libro.

Muchísimas gracias por tus palabras, me alegra que mi presentación lleve a personas como tú a interesarse por el libro, pero no tengo yo los conocimientos ni el dominio del lenguaje como para prologar, yo sería la pesadilla de cualquier editor, en primer lugar porque sólo escribiría sobre libros que me gustan, y en segundo porque soy ortográficamente nula (gracias, corrector del Word) y gramaticalmente caótica. Lo de la ortografía se soluciona con los correctores (personas que se ganan la vida con esto), pero que me corrigieran la gramática por ahí no paso, que es mi forma de escribir, reflejo de mi manera de pensar…

Un fuerte abrazo

Que bueno este último apunte, tengo un amigo que siempre me dice, que ganas tengo de que el George se haga viejo, que un tío tan perfecto nos hace quedar mal a los demás jajajaja…
Yo he sido bastante de tíos mayores, creo que para esto Freud también tiene una explicación jajajajaja