Esplendor En La Hierba (Splendor in the Grass, Elia Kazan, 1961)

 


“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los consoladores pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte,
y en los años, que traen consigo la filosófica mente”


William Wordsworth


¿Todavía le quieres? Le pregunta, y ella guarda silencio mientras esboza una tímida sonrisa, y sonríe porque ahora conoce el secreto que guardó en sus palabras el poeta. Porque sus ojos vieron ese puro destello, que en su juventud la deslumbraba, porque disfrutó la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, porque se afligió y padeció del humano sufrimiento, porque ahora sabe que la belleza subsiste en el recuerdo…
Posiblemente el final de “Esplendor en la hierba” sea uno de los finales más tristes de la historia del cine. Seguramente a muchos se les ocurran otros, pero para mí, ninguno se compara a la tristeza de éste por verdadera. La resignación en la renuncia, aceptar que la vida es tomar las cosas como vienen, renunciar a soñar, no pensar en la felicidad porque pasó su tiempo…
Un niño que pudo ser su niño, pero no lo es, una vida que pudo ser su vida, pero no lo es, el amor como centro y como todo que nunca más volverá a ser…

Tiene el amor romántico la fragilidad de lo efímero, nace herido de muerte en su misma esencia, abocado a un final trágico, por eso se refugia lejos, donde la realidad ni siquiera puede rozarlo, en el mundo de lo idealizado, donde residen los sueños, donde los sentimientos siempre son elevados, donde su intensidad, esa que provoca felicidad que duele, no pueda hacernos daño.
Existe todavía el amor romántico, en cada historia de amor que nace, muriendo tras cada desengaño.

“Esplendor en la hierba” nos envuelve con la magia de la poesía, el lirismo que sólo se puede conseguir con la sensibilidad de quién abraza el mundo de los sentimientos. Me sigue fascinando, cada vez que la veo, la capacidad de extraer la esencia de unos versos y convertirla en historia, la capacidad de convertir una sucesión de fotogramas en poesía.


Con guión de William Inge, cuya sensibilidad quedó reflejada en cada uno de sus trabajos, y dirección de Elia Kazan, ese hombre cuestionado y cuestionable, incuestionable director, basada en los versos de William Wordsworth, “Esplendor en la hierba” es un canto al amor romántico, al amor cuando la vida todavía no nos arrebató la capacidad de soñar, de sentir sin miedo a equivocarse, de entregarse a las pasiones sin calcular el riesgo…
Mención especial para William Inge, al que la Academia concedió un Oscar por el guión, contando en su haber con números guiones de renombre y el premio Pulitzer.
Es siempre peligrosa la combinación de elevada sensibilidad y talento, más cuando se suma la inteligencia, haciendo tomar conciencia de lo absurdo del mundo. William fue uno más de la larga lista de los que decidieron abandonar el mundo por voluntad propia.

“Gatsby fue el último romántico”, escribió F. Scott Fitzgerald, no es cierto, tengo el privilegio y la fortuna de haber conocido al último romántico, y la belleza siempre perdurará en mi recuerdo…

A los románticos del XIX, a los del XX y a los del XXI, porque su visión de la vida hace que el mundo, mi mundo, sea un lugar mejor.

30 comentarios:

Elvira dijo...

Aplausos.

Bellísimo el poema de William Wordsworth. Me has hecho desear verla de nuevo. Maravilloso tu texto. Yo también brindo por los románticos de ayer, de hoy y de mañana.

Un beso

Vivian dijo...

Sí, Elvira, el poema es de una belleza de esas que llega al corazón, y es fascinante como Kazan supo trasladar la esencia del poema, la que se esconde tras esa belleza, a una película.

Brindemos por los románticos, la falta que nos hacen en estos tiempos…

Muchas gracias por tus aplausos.

Un beso

Kinezoe dijo...

Elvira aplaude y yo me descubro ante ti, Vivian. Hermosa entrada. Hace años que no veo esta película, pero aún perdura con fuerza en mi mente la tristeza de su final. "Tiene el amor romántico la fragilidad de lo efímero, nace herido de muerte en su misma esencia, abocado a un final trágico...". Me encanta esa frase.

Siempre vi que la enorme sensibilidad de los románticos es a la vez su mayor virtud y su mayor cruz; viven con tanta intensidad el amor que cuando éste no es posible no logran encontrar ya ningún asidero en esta vida... De ahí el triste final que corrieron muchos de los más grandes románticos del XIX... Es el alto precio a pagar por haber conocido lo sublime.

Un abrazo, romántico, por supuesto. Y mis felicitaciones por la entrada ;-)

ANRO dijo...

¡Qué hermoso ese poema y qué hermosa peli!.....Pero no me lo puedo creer. Vivian. Tengo en mi segundo ordenador varios apuntes consultados del tocho de la biografía de Elia Kazan, artículos sobre la película "Esplendor en la yerba" y otras referencias al margen y por supuesto el DVD...todo dispuesto para un post.¿Qué te parece?....Debo añadir a los piropos al poema y a la peli, obviamente el de tu post. Yo probablemente me detendría en aspectos más prosaicos o históricos, que será lo que haré cuando pasen las navidades...¡Estas fechas son muy estresantes!
Lo de Ofelia es otro bocado exquisito. Siempre me ha fascinado ese personaje y la ilustración, que corresponde a la célebre pintura de John Everestt Millais la tengo pegada a un costado de mi ordenador.
Hay una cosa que tengo que decirte. Me encanta el diseño de tu blog....da serenidad y equilibrio. Te lo digo con toda la sinceridad y sin ánimo de hacerte la pelota.
Un abrazote.

calamarin dijo...

Creo que todos hemos llorado con esta peli... que guapos N.Wood y W. Beatty...

Myra dijo...

Qué bonito escribes, condenada. Me suena que ya te leí esta entrada y me alegro enormemente que vuelvas a ponerla. Es una maravilla. Sabes cuánto me gusta esta película y, como tú pienso que no podía tener otro final. No sé si hay renuncia, yo creo que lo que hay es un recuerdo a lo que fue. Con cariño, con ternura, pero sabiendo que, una vez más.."lo que no puede ser, no puede ser y, además es imposible".

Precioso, Viv. Por ti, por mí y por todos los románticos.

Besos

Vivian dijo...

Me alegra especialmente que te guste esa frase, Kine, creo que resume ese amor romántico, una idea del amor que trasciende la realidad, depositado, en la mayoría de ocasiones, en la figura de mujeres que se saben inalcanzables, y es esa imposibilidad de ser lo que sublima el sentimiento, que en su idealización no soportaría la realidad ni mucho menos la rutina.

Es curioso que destaques el tema de la sensibilidad, en más de una ocasión he comentado la relación tan estrecha entre creadores de gran sensibilidad y conductas autodestructivas, entre ellas el suicidio, y la reflexión que aquí nos dejas coincide con mi opinión a este respecto.
Se suele comentar que la tristeza es más inspiradora que la alegría, en realidad, muchos de los grandes poetas melancólicos tienen también poemas que son verdaderas exaltaciones de la vida, es, como comentas, su manera de vivir, desde la sensibilidad, que los eleva en las buenas y los hunde en las malas.

Un abrazo romántico para ti y muchas gracias por tus palabras.

Vivian dijo...

Pues sí es una casualidad, Anro, andamos pisándonos los talones, primero con Fellini y ahora con esta película, curioso.

Como le comenté a Josep, creo que todos los que nos dedicamos a escribir sobre cine en los blogs, tenemos algo en común, nuestro amor/pasión por el cine, y cada uno lo expresamos a nuestra manera, tal vez mis entradas tienen un componente más emotivo, pero las tuyas son siempre una gozada, documentadas y llenas de detalles interesantes y/o curiosos no sólo sobre las películas que comentas, sino sobre la historia que rodea a cada película, que en muchas ocasiones, daría para otra película.

Lo de “Ofelia” me ha llamado todavía más la atención que la casualidad de la película, y me dio por pensar que mientras estabas aquí tenías a Ofelia en la pantalla y en un costado ;)

Me alegra que te guste mi blog, y me encantó la manera en que lo describiste, porque justo es así como me gustaría que os sintierais las personas que por aquí pasáis. Hay quien comenta que escribe porque le gusta escribir, no es mi caso, escribo para compartir mis gustos en cine, literatura, pintura, música, con las personas que por aquí pasáis, y con la ilusión de que pueda llegar a gustaros, y de verdad que me alegra y me emociona saber que no sólo me leéis sino que lo que escribo despierta en vosotros comentarios como el que tú has escrito, más cuando las palabras vienen de personas que me consta no lo dicen por decir.
Muchas gracias, de verdad.

Un abrazote para ti.

Vivian dijo...

Pues sí calamarín, me da que todos hemos llorado con esta película, no es para menos, ver el sufrimiento de dos personas que se quieren y ver como todo lo que pudieron ser se perdió en el tiempo es muy triste…

En N. Wood estoy de acuerdo contigo, muy guapa. W. Beatty, no niego que en la película estaba guapo, pero no es mi estilo, no me termina de convencer.

Vivian dijo...

Qué me gusta que te guste lo que escribo, Myra.

Sí, ya la leíste, y me alegra que aunque sea así, hayas decidido comentar de nuevo.
Siempre he pensado que lo que realmente llega a enloquecerla a ella, no es tanto que ese amor no pueda ser, sino los motivos por los que acaba por no ser…

Muchas gracias, y… por ti, por mí y por todos los románticos, que somos más de los que parece ;)

Besos y muchas gracias por pasarte por aquí.

Dana Andrews dijo...

Buena película acompañada de un muy acertado texto, Vivian. Espléndida reivindicación del romanticismo que, para los románticos, nunca pasará de moda. Y yo lo soy, reconocido...

Vivian dijo...

Me alegra que te haya gustado el texto Dana, a un romántico como tú, me consta que lo eres…
Estoy contigo, mientras exista un romántico, el romanticismo no pasará de moda, porque se trata de sentimientos, no de modas.

Gustavo Calderón dijo...

El poema, excelso!. Pero el final de casablanca, no fue romántico también? me queda la duda. Hay historias de renuncias profundas, aún en el cine de hoy,(titanic, por mencionar una), y en la literatura (tokio Blues, la sombra del viento, Canciones de amor en Lolita´s club, travesuras de la niña mala) pero esplendor, una selección acertada. (Hay tanto de todo y todavía más). Un beso.

Raúl dijo...

Otra cosa quizá no, pero Kazan fue un maestro del contrapunto humano; pues contrapunto es al fin y al cabo cualquier manifestación romántica.
Un abrazo.

Vivian dijo...

Atendiendo al componente trágico del amor romántico, Gustavo, “Casablanca” sería un buen ejemplo de amor romántico que perece frente a las circunstancias pero perdurará en la memoria de los protagonistas.
No vi “Titanic” (por cabezonería más que nada, y por mi poco “amor” por Leonardo Di Caprio).

Curiosamente, ese romanticismo, tan Occidental, creo que en el cine actual ha encontrado su máxima exprseión en el cine Oriental, películas como “Deseando Amar” o “Dolls” me parecen dos magníficos ejemplos, con un tratamiento del amor desde una sensibilidad casi poética, o sin el casi.

Sobre los libros que mencionas, no puedo opinar, no leí ninguno de ellos.

Un beso

Vivian dijo...

Me gustaría contestar a tu comentario Raúl, pero no lo entendí.
No sé a que te refieres con ese “contrapunto”, ni respecto a Kazan, ni respecto a las manifestaciones románticas, no entiendo lo de “contrapunto humano”, ¿contrapunto respecto a qué?

Un abrazo

molano dijo...

La vi siendo muy jovencito. Pasaron dos cosas: Me compré un libro de poemas de Wordsworth y no volví a perderme ninguna película de N. Wood.
Será que soy un romántico.

Vivian dijo...

Yo también descubrí a Wordsworth gracias a esta película molano.

Mi primer enamoramiento cinéfilo no tiene que ver con esta película, tiene que ver con mi Monty de mi corazón, después de la primera, vi todas sus películas, ayudó mucho que por aquella época se emitían ciclos de películas dedicados a actores en la segunda cadena (todavía no se llamaba la 2), lo que facilitó poder ver su filmografía y contribuyó a aumentar mi enamoramiento.
También yo, como tú, soy una romántica…

;)

Raúl dijo...

Veamos Vivian.
Si tomamos la palabra contrapunto en su acepción de contraste entre dos cosas simultáneas, quizá se entienda mucho mejor lo que quise decir del cine de Kazan, e incluso también del romanticismo. Tanto como sentimiento humano o como movimiento artístico, éste es un batiburrillo de emociones en pleno contraste (cambios de humor, tragedia y comedia, amor y desamor, pasión y muerte).
Así mismo considero, sin que mi intención sea la de abrir un debate, que podríamos decir del cine de Kazan, en el que, como en el de pocos directores, se mezclan historias nada lineales que suscitan (al menos para mí) sentimientos totalmente encontrados. Ni qué decir de lo pasionales (para bien o para mal) que acaban sieno sus personajes.
¿Vale?

Vivian dijo...

Ya lo entendí Raúl, un director de emociones encontradas, tanto en sus personajes como en las sensaciones que despierta en el espectador. Estoy de acuerdo contigo.
Puedes abrir debates siempre que quieras, aquí estamos para opinar, y no tenemos por qué estar siempre de acuerdo ;)

Gracias por volver para aclararme el comentario.

fandestéphane dijo...

No la he visto, Vivian. Pero te digo lo mismo, la magia que transmiten tus entradas y los comentarios tan interesantes, hacen que sea otra asignatura pendiente ver Esplendor en la hierba. Se acercan cuatro días festivos y espero ponerme al corriente de los atrasos pendientes.
La empezaré a bajar si está disponible, ahora mismo, y ya te contaré.

Besos

Vivian dijo...

Te pasa como a mí, fan, se te acumulan las recomendaciones, yo, entre películas y libros tengo una lista que va haciéndose cada vez más inalcanzable, a pesar de las vacaciones…

De verdad me alegra que te haya gustado la entrada, y más aún, que despierte en ti el interés por ver la película.
Ya me contarás que tal te pareció cuando puedas verla, eso sí, sin agobios, que el cine, como los libros, hay que disfrutarlos con tranquilidad.

Aprovecho para decirte que me encantó el poema de Pessoa que incluiste en la respuesta a mi comentario en tu blog, y, siguiendo tu recomendación, pondré “Les Bonnes Femmes” por delante en mi lista de películas pendientes, en estas cuestiones confío cien por cien en tu criterio.

Muchos besos para ti

Javier Cortijo dijo...

Hola Vivian, qué guapisísima Natalie Wood, qué jóvenes todos y qué pedazo de cartel, por cierto... Un saludo cinéfilo

Vivian dijo...

Sí Javier, guapísima…
La primera vez que vi la película pensé lo mismo que tú, que jovencitos la Wood y el Beatty…

Me alegra que destaques el cartel porque fue toda una sorpresa para mí, agradable sorpresa, descubrirlo cuando buscaba un cartel para la entrada.

Un saludo cinéfilo para ti ;)

xabipop dijo...

Ciertamente la resignación gravita sobre esta fantástica película. Elia Kazan son palabras mayores, un gran cineasta sin duda, dejando a un lado su trayectoria personal.

El romanticismo es una manera de entender la vida y al mismo tiempo de percibir a los seres más queridos. Para mi es una cuestión de principios. Además es el punto de encuentro para los sentimientos más reales. ¿Acaso éso no es tan real como la vida misma?

Bonita entrada.





Vivian,

No se si sólo ocurre en mi listado del blog, pero el tuyo no se me actualiza regularmente a medida que vas publicando tus entradas. ¿Será por tu nuevo template...?

Uno dijo...

En mi recuerdo solo estaban los dos protagonistas, tan guapos, y aquel color tan marcado que tenían las películas. Recuerdaba también que me alegré de que Nathalie estuviera mas guapa y mejor vestida que la esposa del Warren al final de la peli.
Hoy leyéndote me he acordado de todo lo demás.

Un abrazo.

Vivian dijo...

Me gusta que hayas utilizado la palabra “resignación”, Xabi, creo, como tú, que es la palabra que planea por toda la película, y no sólo a nivel de la historia de amor de los protagonistas. Sobre afrontar las circunstancias adversas y como resignarse a veces entraña una dificultad tal que la alternativa es renunciar a la vida.

Estoy absolutamente de acuerdo con tus reflexiones sobre el romanticismo, suscribo cada una de tus palabras.

Respecto a la actualización de entradas, voy alternando publicar entradas nuevas con rotar las antiguas para que todas ocupen en algún momento el primer lugar, por eso en tu blogroll sólo te aparecen las nuevas.

Me alegra que te haya gustado la entrada y, gracias por pasar por aquí para dejar tus impresiones sobre la película.

Un abrazo

Vivian dijo...

Coincido en recuerdos contigo Uno, lo guapos que estaban los protagonistas, una pareja de cine, y los colores, tan intensos.

La escena que recuerdas a mí me dio mucha pena, independientemente de que el destino hubiera girado las tornas y fuera ahora ella la que disfrutaba de mejor posición, me dio tristeza, por la mujer de Beatty, y la situación de “desventaja” en que se encuentra, no sólo a nivel económico, y por la tristeza que se refleja en los ojos de Natalie.

Me alegra que la entrada haya conseguido despertar tus recuerdos.

Un abrazo

jorge dijo...

Desde que vi, en el lejano tiempo de su estreno, esta maravillosa pelicula he repetido esa poersia en infinidad de ocasiones.

Maravillosa Wood, increible debut del hermano de la McLaine.

Y Kazan que tiene cinco o seis de las mejores peliculas del mundo mundial.
El controvertido Kazan.

Es dificil encontrar un final mas triste.

Es maravilloso encontrar cine de este nivel.

Vivian dijo...

El poema de Wordsworth es una maravilla de esas que permanece en la memoria Jorge, de esas que hacen que la palabra poesía adquiera sentido.

La película, es sencillamente otra maravilla, fascinante como Kazan consigue plasmar la esencia de unos versos en una película, el controvertido Kazan, que, como director de cine es incuestionable, su filmografía le avala.

“Es difícil encontrar un final más triste, es maravilloso encontrar cine de este nivel.”
Suscribo una por una estas palabras y estoy totalmente de acuerdo contigo en tus opiniones.