AUDREY HEPBURN

 


Eran tiempos en los que no hacía falta mirar al cielo para ver las estrellas, podías encontrarlas en la oscuridad de una sala de cine, desde esa pantalla que iluminaba los sueños de todos aquellos que se sentaban en aquellas viejas butacas…
De entre todas, ella brillaba con luz propia, una luz que la acompañaba dentro y fuera de la pantalla.
Y cada vez que la vida se empeña en hacerme olvidar que creo en la magia, regreso a sus películas, y entonces vuelvo a recordar que la magia existe, esa que hace que no sea imposible alcanzar la Luna porque, a veces, la Luna, intenta alcanzarte a ti…

Audrey Hepburn no es sólo mi actriz favorita, es además una mujer a la que admiro por muchas de sus cualidades, pero sobretodo, la más importante para mí, por ser una buena persona.
Gregory Peck, Doris Brynner y Billy Willder os lo pueden contar mejor que yo.



Me hubiera gustado haber podido colgar este otro video, un homenaje precioso, pero tiene la inserción desactivada, así que os dejo el enlace, espero que os guste.
A veces, se produce el milagro y un ángel baja del cielo, para volver a subir después…

Tribute to an Angel

Filmografía

Oro en barras. (1951) The Lavender Hill Mob. De Charles Crichton
Historia de unas jóvenes esposas. (1951) Young Wives’ Tale. De Henry Cass
Vacaciones en Roma. (1953) Roman Holiday. De William Wyler
Sabrina. (1954) Sabrina. De Billy Wilder
Guerra y paz. (1956) War and Peace. De King Vidor
Ariane. (1957) Love in the Afternoon. De Billy Wilder
Cara con Ángel, Una. (1957) Funny Face. De Stanley Donen
Historia de una monja. (1959) The Nun’s Story. De Fred Zinnemann
Mansiones verdes. (1959) Green Mansions. De Mel Ferrer
Los que no perdonan. (1960) The Unforgiven. De John Huston
Calumnia, La. (1961) The Children’s Hour. De William Wyler
Desayuno con diamantes. (1961) Breakfast at Tiffany’s. De Blake Edwards
Charada. (1963) Charade. De Stanley Donen
My Fair Lady. (1964) My Fair Lady. De George Cukor
Encuentro en París. (1964) Paris - When It Sizzles. De Richard Quine
Love Goddesses, The. (1965) The Love Goddesses. De Saul J. Turell
Cómo robar un millón y.... (1966) How to Steal a Million. De William Wyler
Dos en la carretera. (1967) Two for the Road. De Stanley Donen
Sola en la oscuridad. (1967) Wait Until Dark. De Terence Young
Robin y Marian. (1976) Robin and Marian. De Richard Lester
Lazos de sangre. (1979) Bloodline. De Terence Young
Todos rieron. (1981) They All Laughed. De Peter Bogdanovich
Para siempre. (1989) Always. De Steven Spielberg

Me gustaría destacar una película, “La Calumnia” de William Wyler, una película valiente, que muestra una realidad que por aquel entonces se escondía y era motivo de vergüenza, una realidad que queda al descubierto a través de una "calumnia".
Y es que, las palabras, en entornos de intolerancia y sublimación de las apariencias, se convierten en armas peligrosas, capaces de destrozar felicidades e incluso segar vidas.

26 comentarios:

xabipop dijo...

Decir de un icono de tal magnetismo
como la Hepburn, que tu admiración reside en lo que fue como persona
mola (y permítaseme la expresión).

No sé, creo que por encimada de todo debieran estar las personas, y que si alguién de la fuerza artística y mediática de la talla de Audrey Hepburn fue capaz de dejar una impronta de carácter personal, debió ser por algo...

Vivian dijo...

Pues sí Xabi, que alguien que lo consiguió todo como actriz, calidad en el trabajo, premios, reconocimiento de crítica y público (que se suele decir), al punto de convertirse en un icono, sea siempre destacada, por los que tuvieron la suerte de trabajar con ella y/o conocerla, como persona, es algo digno de admiración.

Porque en esta vida lo importante deberían ser siempre las personas, y lo poquito que se practica esto…
Que hay por ahí cada uno y cada una que por un premio y dos directores importantes con los que han trabajado se vuelven de un estupidito que dan ganas de no ver sus películas

;)

Josep dijo...

Es ver la filmografía de Audrey Hepburn y quedarse con ganas de ver cualquiera de ellas, porque todas son excelentes.

Supo actuar con los más grandes y siempre resultó creíble en cualquier papel, sin perder ese ápice de elegancia natural que poseía de forma innata.

La última que he visto de ella ha sido precisamente esa que apuntas, La Calumnia, tan bien acompañada por la McClaine, auto remake del gran Wyler, que me entusiasmó tanto, tanto, que tuve que repartir el comentario en tres episodios.

Lo cierto es que cualquiera de sus películas da para charlar largo y tendido.

Saludos.

calamarin dijo...

acabo de descubrirte en este blog, no sabia de su existencia... toda una sorpresa para mi.
Te seguiré...

Vivian dijo...

He incluido el listado de su filmografía en la entrada precisamente por eso Josep, porque con tanto merchandising creado a su costa, a veces su impresionante carrera como actriz queda difuminada.

La escena final de “La Calumnia” es impresionante, la dignidad plasmada en imagen. Veo que seguimos coincidiendo en gustos, claro que, con películas así la coincidencia es fácil ;)

Tengo que pasarme un día por tu blog con calma, que ya hay varias películas de las que me interesa tu análisis.

Saludos

Vivian dijo...

Que bueno tenerte por aquí calamarín, y que bueno que me hayas descubierto justo en esta entrada…

Encantada de que me sigas, yo también te seguiré siguiendo…

;)

Elvira dijo...

Me encanta que le hayas hecho este homenaje, Vivian. Estoy totalmente de acuerdo en todo, la admiro mucho como actriz y como persona. En ella se reunían muchas cualidades excepcionales, además de una elegancia y un encanto muy especiales. Nada de la tontería de tantos actores y actrices.

Un abrazo

Dana Andrews dijo...

Mágica es una palabra que la define muy bien. La comparas con la estrella más reluciente y con la Luna y me encanta el texto que has dedicado a una de mis actrices favoritas. Siendo "una de mis favoritas" reconozco, no obstante, que era única e irrepetible...algo más que una actriz. Hoy es todo un mito...por derecho propio.

Angelus dijo...

Mi casa es un ejemplo del poder iconográfico de la Hepburn. No quiero entrar en su personalidad, con toda seguridad los testimonios de allegados corroboren tu afirmación -posiblemente esa cara de ángel no sea más que el reflejo de su "alma"-, sino que quería centrarme en el poder de su imagen. Audrey gusta tanto a hombres como a mujeres, y creo que es por su físico andrógino, la ausencia de curvas que elevaron, por ejemplo, a Marilyn a los altares iconográficos del siglo XX. Hay además en ella una elegancia exquisita (ausente no sólo en Marilyn, sino en la mayoría de las actrices actuales) y una naturalidad que inspira ternura y asombro. Éstas son mis sensaciones frente, no a la mejor actriz del siglo pasado, sino a la más admirada.
Saludos.

atikus dijo...

Sin duda Audrey es mucho mas que un icono del siglo pasado, impreso en carpetas y ariculos de todo tipo, todo un look perfecto para el merchandising...pero es muchisimo mas, e incluso mas que una fantástica actriz, como bien dices un ejemplo es buena persona.
Desde su trabajo en Oro en barras ya me cautivo, no solo por esa mirada y su elegancia,que también claro ;)

besitos

Vivian dijo...

Me alegra que te haya gustado la entrada y que coincidamos en opinión respecto a Audrey, Elvira.
Un abrazo

Todo un mito, sí Dana, mágica… Por muchas palabras que se le dediquen siempre serán pocas…
A mí me encantó que te encantara, siempre es una alegría leerte por aquí, y por allí, claro…

Vivian dijo...

Es curioso, Angelus, lo que comentas de tu casa, el único cuadro que tengo yo en la mía es precisamente uno de Audrey que me pintó una amiga como regalo de cumpleaños hace ya tiempo… Y es cierto eso que comentas, a pesar de no tener un físico explosivo es una actriz que gusta tanto a hombres como a mujeres.
Respecto a su posición como actriz, creo que el siglo pasado nos dejó tantas y tan grandes actrices que hacer un ranking me sería prácticamente imposible, eso sí, como actriz que conseguía transmitir su magia a cada una de las películas en las que intervino, en eso, creo que sí es única…
Saludos

Pues sí atikus, pocas actrices hay a lo largo de la historia del cine capaces de reunir tantas y tan buenas cualidades en todas las facetas de su vida…
Besitos

Raúl dijo...

Con todo ese curriculum fílmico, con solo haberla visto una sola vez en pantalla; uno ya no creo que puda ponerle objeción alguna a cu excelentisima calidad artística. Si además como aseguras y parece ser, era buena persona, se entiende perfectamente la sonrisas que se nos dibuja a todos cuando pensamos en ella.

Vivian dijo...

Pues sí Raúl, es de las pocas actrices que va unida en el recuerdo a una sonrisa, incluso al recordar películas en las que nos hizo llorar, el esbozo de esa sonrisa se mezcla con las lágrimas…

Myra dijo...

Hola, Viv. Sabes lo que admiro a esta mujer. Y digo admiro, en presente. Hace pocos días estuve en Roma por segunda vez. La primera era muy cría y aunque ya veía sus pelis, no sentía la admiración que he ido sintiendo por ella a lo largo de mi vida. Desfruté de esta segunda visita porque por todos los rincones de Roma la veía a ella. Roma también huele a Audrey.. a su sonrisa divertida. Recorría sus calles imaginándola con la vespa. Qué gran mujer, qué guapa, qué clase y qué mágica. Y lo mejor de todo, por dentro era igual de guapa. He leído su biogarfía y así lo atestiguan quienes la conocieron. He repasado la lista de su fimografía y creo que solo hay una peli suya que no he visto. Me encanta lo que has escrito sobre ella y te admiro por ello. Me ocurre que, cuanto más admiro a alguien, o cuanto más me gusta una cosa, más dificil se me hace escribir sobre ella.

Besos

Vivian dijo...

Como me gustó tu comentario Myra, porque es un ejemplo perfecto de esa magia que traspasa la pantalla a la que me refería, convertía en mágico todo lo que había a su alrededor, las películas, los escenarios de sus películas, y creo que, cualquiera que haya estado en Roma después de haber visto “Vacaciones en Roma” no puede por menos que trasladar esa magia a su viaje, bendita magia…

Sabes que me alegra especialmente que te gusten las entradas que escribo y que la admiración es mutua.

Ese sentimiento que describes, esa sensación de no encontrar las palabras cuando algo te emociona o despierta una admiración especial, a mí también me pasa, creo que es el motivo por el que nunca he sido capaz de escribir una entrada sobre las dos películas que más veces he visto, “mis películas”, “My Fair Lady”, y, sobretodo, “Sabrina”…
Quien sabe, ya conoces mis ventoleras a la hora de escribir, igual algún día las palabras acuden a mi cabeza sin ser llamadas y consigo dedicarles una entrada…

Muchos besos para ti

fandestéphane dijo...

Nunca olvidaré la película "Dos en la carretera". La vi un domingo por la mañana en el cine Maldá de BCN. Fué la primera que vi de Hepburn.
Me gusta que tengas actrices favoritas jajaja y que creas que la magia existe. A mi me lo vas a contar...

Me encanta la entrada sobre Audrey

Un beso con diamantes

Manuel Márquez dijo...

¿Cómo no adorar a mujer tan adorable...? Es complicado. En lo personal, como siempre, habremos de fiarnos de los testimonios de aquellos que compartieron vivencias con ella, pero está claro que en aquello que nos es accesible, su trabajo interpretativo, brilló y de lo lindo. Ah, y me quedo con el párrafo que cierra tu reseña: todo un alegato acerca de las posibilidades fulminantes de la palabra (esa herramienta con la que algunos, muchos, gozamos, pero, ay, no todos ni siempre...).

Saludos cordiales y procuraré seguir trasteando por tan agradables "ciberpagos".

Vivian dijo...

“Dos en la carretera” es una magnífica película sobre el amor en pareja y ese gran enemigo que le gana la batalla en demasiadas ocasiones, la rutina.

Pues sí, señor del nick y el blog homenaje, a ti te lo voy a contar, sabiendo lo tuyo con tu Stéphane ;)

Me alegra ir descubriendo lugares comunes contigo fan, y me hace ilusión saber que te gustó esta entrada.

Besos con diamantes para ti

Vivian dijo...

Adorable, ciertamente Manuel.

Sabes, una de las cosas que me hace reafirmarme en la idea de que fue una buenísima persona son precisamente las palabras de los que la sobrevivieron, en una sociedad tan dada a sacar la basura de los muertos y hacer negocio con ello, que no haya leído ni escuchado nunca un comentario negativo sobre ella dice mucho del tipo de persona que fue.
Como actriz, ahí están sus películas…

La palabra, que tanto y tan bueno nos da a los que amamos la literatura y tan peligrosa en malas manos ¿verdad?

Bienvenido, encantada de tenerte por mis “ciberpagos”, en cuanto pueda paso a visitar los tuyos.

Saludos

Kinezoe dijo...

La mirada de Audrey es de las que embelesan. Uno pierde la noción del tiempo cuando la contempla. Elegante, dulce, delicada, talentosa, con unos ojos preciosos... en una palabra, mágica. Creo que fuiste tú quien, en una entrada mía sobre Cary Grant, me los comparaste. Totalmente de acuerdo. Son como las dos caras de una misma moneda, una moneda que ya no circula si no es en el cine clásico...

Me encantó la entrada. Un abrazo.

Vivian dijo...

Leyéndote Kine, me dio por pensar una cosa, la de adjetivos que se le pueden poner como mujer y como actriz, todos positivos, y siempre nos parecerán pocos. Hay personas, como ella, con las que las palabras siempre nos parecen demasiado pequeñas para describir lo que nos transmiten…

Sip, fui yo la de Cary Grant, confieso jeje… Es algo que siempre he pensado, y me gusta como lo has descrito, dos caras de una misma moneda que, para desgracia de los que nos gusta el cine, ya no circula por las pantallas en el cine actual…
Y al hilo de los actores con los que compartió pantalla, un apunte, y una espinita que tengo, siempre he pensado que hubiera sido mucho más feliz como mujer si su relación con Holden hubiera prosperado fuera de la pantalla, de hecho, creo que los dos hubieran sido más felices, pero una vasectomía y el deseo de ella por ser madre los separó…

A mí me encanta cada vez que leo que te encanta alguna de mis entradas, sabes que me pasa lo mismo con las tuyas en tu blog, incluso algunas me apasionan, como la última que escribiste.

Un abrazo

Yuri Zhivago dijo...

Me alegro mucho Vivian de que recuerdes a Audrey ya que casualmente ayer una compañera de trabajo me decía que su película favorita es "Dos en la carretera" y junto a "Guerra y Paz" la tengo en lista de espera para este fin de semana.
Mis favoritas " Desayuno con diamantes"acompañada por la música de Henry Mancini."My Fair Laidy" "Sabrina" y "Charada".
Audrey era la dulzura personificada.
Un abrazo

Vivian dijo...

Espero que, si te gusta, le dediques una entrada en tu blog a “Dos en la Carretera”, Yuri, estaré encantada de leerla y conocer tu opinión.

A mí, de su filmografía me gustan todas, pero entre ellas tengo mis favoritas, claro, veo que compartimos preferencias en este sentido.

Por cierto, me alegra que hayas mencionado “Charada”, una película magnífica, con esa pareja cinematográfica de la que hablábamos Kine y yo, un lujazo, vamos, además de tener momentos desternillantes, como el funeral del marido ;)

Me alegra que las casualidades nos hayan llevado a alegrarnos mutuamente, más si esas casualidades tienen que ver con Audrey.

Un abrazo

Uno dijo...

Me sumo a esta manifestación de amor absoluto a Audrey. No se podía tener esa mirada y no ser buena persona.

Vivian dijo...

La famosa frase “Los ojos son el espejo del alma” nunca fue tan adecuada como en el caso de Audrey Hepburn, Uno.

Me alegra que compartamos admiración por ella, aunque, más que admiración veo que lo tuyo es amor

;)