¿Quien Teme a Virginia Woolf? (Who's Afraid of Virginia Woolf?, Mike Nichols, 1966)

 


Noche de sábado, los acordes de una guitarra acompañan los pasos de una pareja madura en su regreso al hogar. La escena, con la Luna llena como testigo, adquiere un halo de melancolía mezclada con cierta nostalgia, y entonces, la pareja llega a casa, hogar dulce hogar.
“Menuda pocilga” dice Martha, y se rompió el encanto. Su tono desagradable, sus gestos vulgares, el desorden, la suciedad, el caos que los envuelve es sólo el preludio de un desorden y caos más profundo, de una suciedad de esa que envilece por dentro.
Insultos, vejaciones, violencia verbal y física, juegos macabros, crueldad gratuita, por el simple placer de ver sufrir al otro, manipulación emocional…. y alcohol, anestésico de almas atormentadas, aunque hace tiempo que descubrieron que para ese tipo de tormentos es una inútil anestesia…

“Mierdecilla, hijo de puta, cabrón...” “Malcriada, borracha, monstruo…”Lo peor no es lo que se dicen, es todo aquello que no se dicen, silencios que se ocultan tras insultos y desprecios mutuos, intentos banales de enmascarar una realidad que convierte su vida en común en unión de soledades, de vacíos interiores que se alimentan con el sufrimiento compartido, de reproches que se lanzan contra el otro en forma de agresión innecesaria y a la vez tan necesaria para sentir que aún siguen teniendo una razón para continuar recorriendo juntos su camino en dirección a ninguna parte.
Es demasiado duro mirarse en el otro cuando no se soporta la visión de la propia imagen frente al espejo, cuando cada arruga refleja un fracaso, cuando el brillo perdido en la mirada nos recuerda la pérdida de otro brillo, el de los sueños compartidos que se desvanecieron, cuando el asco y el desprecio por uno mismo ahoga cualquier resquicio de anteriores sentimientos… Sí, duele demasiado mirar al otro y reconocerse en su derrota, descubrir que en realidad es sólo un reflejo de nuestro propio fracaso.
Por eso aprendieron a arrastrar al otro en su propia angustia, a envolverlo en su amargura, a convertir la infelicidad en su lugar común de encuentro…
George y Martha, Martha y George, triste, triste, triste…


“Quién teme a Virginia Woolf” es una película psicológicamente agotadora, emocionalmente asfixiante, un retrato feroz de la decadencia y degradación de un matrimonio, que instalado en sus propias frustraciones hace de la destrucción propia y ajena su modo de sobrevivir al desprecio que sienten por ellos mismos, arrastrando en esa vorágine destructiva de crueldad gratuita y despiadada a quien se cruce en su camino. Pero, a pesar de los sentimientos negativos que la pareja provoca, sentiremos la necesidad de seguir la historia, de completar ese puzzle, cuyas piezas de aristas cortantes hieren, para intentar comprender la sinrazón de sus actos, encontrar algún sentido.
Y el desprecio por esos personajes, que parecen regodearse en las miserias propias y ajenas, se irá tornando compasión y lastima, por el pusilánime y manipulador George, y por la dominante y vulgar Martha.
George y Martha, Martha y George, triste, triste, triste.


“Quién teme a Virginia Woolf”, obra teatral de Edward Albee, generó cierta controversia tras su estreno en Broadway, no sólo por el lenguaje utilizado por el personaje de Martha, sino por la “cuestionable moralidad” de la obra para algunos críticos teatrales de la época. Su adaptación al cine fue la opera prima de Mike Nichols y su entrada por la puerta grande como director. Una excepcional adaptación que mantiene la esencia, la intensidad y la tensión de la obra teatral. Numerosos son, en mi opinión, los aciertos del director, desde la elección del blanco y negro hasta el magnífico reparto, con un duelo interpretativo de esos que hoy en día son difíciles de ver. Elizabeth Taylor y Sandy Dennis ganaron el oscar a la mejor actriz y a la mejor actriz secundaria, pero para mí, los cuatro actores del reparto están soberbios.

22 comentarios:

Uno dijo...

La vi muy jóven. No podía comprenderla. Me desagradó. No se si la volvería a ver aún hoy. Hay dos géneros que no me gustan: las películas de borrachos y las de submarinos.
Pero me ha alegrado recordarla leyéndote. Yo entonces tan en las nubes, echando de menos a la Liz mas glamourosa.

fandestéphane dijo...

Después de la entrada que acabo de leer, yo no soy el más indicado para añadir nada más. Pero estaré atento a los demás comentarios que tendrás, que seguro aportarán valores positivos al ser expertos también en cine.
La he visto dos veces Viv, una en el cine cuando tenía 20 años y otra en la tv. Son pelis que no se olvidan.

Es un lujo leerte, eres muy entendida y tienes mucha clase.
Así lo pienso y así te lo digo.

Besos de buenas noches

Angelus dijo...

No tengo buenas sensaciones con esta película. Primero, nunca me ha gustado el cine fundamentado en la palabra, es decir, aquél que tiene una obra de teatro como origen y que constituye la base artística del film: ejemplo, hay un director magistral que es Joseph L. Mankiewicz, con obras excepcionales que todos reconocemos, pero que abusa en exceso de la palabra: "Julio César", "La huella", "Eva al desnudo", "De repente, el último verano"..., cuando se libera de ella crea obras maestras como "El fantasma y la Sra. Muir". Segundo, coincido contigo en el ambiente asfixiante de la obra. Y tercero, la pareja de actores protagonistas no son de mis favoritos, además los identifico en este filme con su vida privada.
Buena entrada. Saludos.

Vivian dijo...

Coincidencias, coincidencias, Uno, a mí tampoco me gustan las películas de submarinos. Respecto a las películas con el alcoholismo como temática, el termino gustar no sería exacto en mi caso, pero es un tema que sí me interesa, y me interesa más cuanto más próximo a la realidad es tratado, planteándolo como una enfermedad y un problema más que como el típico “borrachín gracioso”.

La película llega a ser desagradable, y creo que es un logro del director, que consigue transmitir lo que pretendía.

A mí me alegra que a pesar de todo, te haya gustado recordarla a través de mis palabras.
Liz además de tener glamour, era una gran actriz, interpretaciones como ésta lo demuestran

;)

Vivian dijo...

Gracias, gracias, fan, me voy a poner colorada :)

Como le comentaba el otro día a otro comentarista, en realidad, me gustan demasiadas cosas (cine, música, literatura, pintura…) para saber bien de alguna, pero, de las cosas que me gustan, en concreto, una película o director determinado, un escritor concreto, si me apasiona, ahí sí, suelo intentar conocer lo máximo posible.

Por cierto, yo también he visto la película dos veces, ninguna en el cine, eso no. Coincido totalmente contigo, es una película de esas que no se olvida.

De verdad que tus halagos me hicieron subir lo colores, y me alegra y me emociona saber que piensas eso de mí, ya sabes que yo también te tengo en estima y en alto concepto, por cierto, precioso descubrimiento el que hice con la canción que colgaste en tu blog.

Besos de buenos días para ti

Vivian dijo...

Entiendo los motivos por los que la película no te termina de convencer Angelus. Respecto al primero, el uso de la palabra, en este punto discrepamos, a mí sí me gustan las películas fundamentadas en los diálogos, de hecho, me gustan todas las que pusiste como ejemplos. Estoy de acuerdo en que ese ambiente asfixiante, en el que por ahora todos coincidimos, convierte la película en difícil de digerir, al punto que puede crear rechazo en el espectador, aunque, como ya he comentado, creo que ese era el propósito de Nichols y, en mi caso, no llega al extremo de generarme rechazo por la película, eso sí, que es una película que te deja con esa sensación de agobio después de haberla visto, sí.
Respecto a la pareja, la comparación con su relación personal fuera de la pantalla, creo que acaba siendo casi inevitable.

Me alegra que, aún siendo una película que no te convence, la entrada te haya gustado.

Saludos

atikus dijo...

Pues esta no la he visto...creo, este tipo de películas aveces no son muy populares por ser algo liosas, y ademas como estaba liada con el prota jiji!!

Que curioso, hoy estaba buscando en versión digital una peli que tengo en VHS, la mujer indomable, de esta pareja y creo que del mismo año o casi...es ademas una versión de otro gran clásico, ..que de coincidencias ¿no?

besitos

Vivian dijo...

Más que “líosa” es “agobiosa”, atikus, de esas que llega un momento en que te entran ganas de gritarle a los actores que paren de una vez.
Yo te la recomiendo si no la viste, eso sí, mejor si decides verla hazlo un día que estés de buenas, porque verla un día que estés de bajón te puede acabar hundiendo en la miseria jeje…

No he visto la que tú comentas, pero, teniendo en cuenta los mimbres (William) no debe estar mal, esperaré a que la veas y decidas reseñarla en tu blog.

Sí que es una casualidad, porque la temática, en el fondo, es la misma…

Besitos

Dana Andrews dijo...

Me gustan tus adjetivos asfixiante y agotadora. Es así como se siente ésta película. Muy buena, Liz Taylor.

Vivian dijo...

Pues sí Dana, así se siente la película, al menos hasta el momento, con mayor o menor preferencia por la película, en esos adjetivos coincidimos todos.

Liz borda el papel, pero me gustaría destacar al resto de actores que creo que también están a la altura, en especial a Richard Burton, los papeles contenidos, en la mayoría de ocasiones entrañan mayor dificultad interpretativa a la hora de transmitir al espectador, y creo que Burton lo consigue con nota.

Kinezoe dijo...

Estoy con fan(destéphane), después de leer una entrada como ésta poco más se puede añadir. Has conseguido una disección precisa y preciosa. Chapó!

La vi una sola vez, y en TV hace años. Es una película contundente. Me gustó eso de «recorriendo juntos su camino en dirección a ninguna parte»...

Abrazos, Vivian.

Vivian dijo...

Creo Kine, que ésta es una de esas películas cuya “contundencia” deja noqueado al espectador, al punto que, son pocas las personas que conozco que la han visto más de una vez, y eso también me parece que forma parte de la grandeza de la película, aunque pueda parecer contradictorio.

Me alegra que hayas escogido esa frase porque creo que resume, en esencia, la vida en común que comparten.

Muchas gracias por tus palabras.

Abrazos

xabipop dijo...

Bueno, la verdad es que no sabría cómo calificar exactamente esta buena película, pero que acierta de pleno en el objetivo marcado es evidente.

Sólidas interpretaciones con ásperos diálogos que revolotean por la atmósfera cortándola una y otra vez como afilados cuchillos.

No resulta nada agradable contemplar la decadencia de dos seres humanos en esos términos de bajeza. Precisamente es lo que busca su autor: revolverte en el sofá y que te empiece a picar todo el cuerpo. Amiga, esto no es cine de palomitas.

Vivian dijo...

Muy bueno tu comentario Xabi, creo que podría utilizarse perfectamente como reseña para quien no haya visto la película y quiera tener una idea de qué es lo que va a ver.

No, no es cine de palomitas, se nos acabarían atragantando ;)

calamarin dijo...

Madre mía que peliculón, Vivian, no tengo palabras... impresionante!!!
(en todos los sentidos)

Vivian dijo...

Pues sí, calamarín, un peliculón.

Me gustó especialmente que utilizaras la palabra impresionante, porque, con tanto adjetivo negativo respecto a las sensaciones que genera la película, impresionante me parece una muy buena manera de describirla en positivo

;)

WILLIAMMUNNY dijo...

Yo también soy fan de las películas en las que la palabra tiene mucho que ver y que decir (a veces se habla demasiado para no contar nada), en particular, "Eva al desnudo" o "La huella" me parecen impresionantes.

"Quien teme...." es distinta porque es una película terrible porque dramatiza la degradación, la destrucción, la de la pareja, la de las personas, el alcohol no es la causa es el medio. O así lo veo yo.

Hay una película española terrible en la misma linea, se llama "función de noche" y es una especie de documental sobre los problemas matrimoniales (reales) de Lola Herrera y Daniel Dicenta. Los reproches, la sinceridad, el cariño de tiempos pasados, la nostalgia, la melancolia, la rabia...todos esos sentimientos tan humanos nos sin transmitidos por los propios protagonistas de su historia real...Es una película impagable.

Besos Viv, veo que tambien estas en este lado del espejo...cuidado con la reina de corazones.

Raúl dijo...

Desde que vi esta película, que dejé de ver a la Taylor como a una pequeña y delicada muñeca.

Vivian dijo...

Creo, William, que una de las grandes carencias del cine actual (en líneas generales, que siempre hay excepciones) es precisamente eso que comentas, el mal uso de la palabra, diálogos vacíos que no aportan nada, y cuando ves películas como las dos que mencionas queda más patente.

“El alcohol no es la causa es el medio” me encantó esta frase, yo también creo que el alcohol es más una consecuencia que el origen de sus males, aunque con el tiempo se convierte en un factor más para ir hundiendo a la pareja.

Me apunto la película española que comentas, no había oído hablar de ella, pero tal como la describes despertaste mi interés por verla.

Bienvenido a este lado del espejo, no sabes que alegría leerte por aquí.
De la Reina de Corazones intento cuidarme, que alguna vez ha intentado cortarme la cabeza, y una casi lo consigue, si en alguna de las “entradas dobles” (a ambos lados del espejo) juegas a las diferencias, descubrirás que me cuido muy muy mucho de que aparezca por aquí ;)

Muchos besos para ti

Vivian dijo...

Sí, ¿verdad? Raúl, es curioso como un papel puede conseguir que cambiemos la manera de ver a una actriz o a un actor, creo que el papel de Liz en esta película es un gran ejemplo de ello.

Javier Cortijo dijo...

Lo peor del caso es pensar que, hoy en día, esta película no llamaría la atención de ningún productor sino, como mucho, de la productora de Dónde estás corazón o Sálvame para airear trapos sucísimos matrimoniales en algún plató. Qué cosas. Saludos

Vivian dijo...

Cierto Javier, cierto y triste, pensar que una película y una obra de teatro de esta categoría suscitaría más interés por el morbo de la pareja protagonista que por la historia que el autor y el director pretenden contar…

Saludos