EL MANANTIAL DE LA DONCELLA (Jungfrukällan, Ingmar Bergman, 1960)

 


Caperucita según Bergman

Caperucita fue al bosque y se encontró con el lobo… Pero esta vez el cuento no tiene un final feliz…

Lejos de viajes al interior de la mente; del descubrimiento de personajes a través de sus pensamientos, delirantes, cargados de angustia, a veces incluso rozando la paranoia; de evocaciones de realidades íntimas por encima de la propia realidad, esta vez Bergman nos presenta una realidad con toda su crudeza, sin florituras ni artificios, aunque no exenta de simbolismos…
Una realidad donde las caperucitas, en su inocencia, caen en las garras del lobo. Donde los lobos son depredadores que no dejan escapar su presa. Donde la venganza arrasa con cualquier atisbo de piedad.
El descubrimiento de los personajes a través de sus actos, porque estos actos hablan por sí solos.

Y está el sapo…

Y ese final, que me recordó tanto a “Ordet” de Dreyer.

Basada en una balada medieval sueca, está calificada por algunos como la película menos Bergman de toda la filmografía de Bergman.
A mí, es una de las que más me impactó hasta el momento. No sólo por ese realismo inesperado, sino porque provocó en mí una sensación de malestar interno. La sobriedad con la que se nos cuenta la historia en contraste con la brutalidad de los hechos y la crueldad que encierran. Es de esas películas que tras verla, las imágenes vuelven una y otra vez a la mente, por mucho que te esfuerces en no pensar en ella.

“La película menos Bergman de todas las de Bergman…”
"El Séptimo Sello", "Fresas Salvajes", "El Manatial de la doncella", "La Hora del lobo", "Gritos y susurros", "Fanny y Alexander", "Saraband" …
Puede que en la forma difieran, pero en el fondo, todas tienen un denominador común en mi opinión, el protagonismo y la referencia constante y recurrente al concepto de la muerte.

Conversando una vez sobre Velázquez y Goya apareció el tema de "la perfección en el arte" y como la perfección de Velázquez provoca en mí una cierta distancia con su obra, un observar y admirar, pero, desde fuera, sin llegar a la emoción.
Goya es todo lo contrario, me transmite emoción en cada pincelada.
Pasamos de la pintura al cine y con él a Welles y Bergman, y comenté como en el cine me pasaba lo mismo, la perfección de Welles, en algunos momentos, me provoca una "asepsia sentimental" respecto a los personajes de sus películas, mientras que Bergman siempre consigue llegar a mi pensamiento y a mi sentimiento.

Si Welles es Velázquez, para mí, Bergman es Goya.

18 comentarios:

Uno dijo...

No puedo recordarla. Solo escenas, momentos. Solo que, como a ti, me impactó. No creo que fueramos tu y yo los únicos, fué una película muy rompedora ya en su momento. Y mas en aquella España.
Un Goya, desde luego.

Vivian dijo...

A mí, Uno, es de las pocas películas que, días después de haberla visto, seguían acudiendo imágenes a mi cabeza, y mira que yo no soy fácilmente impresionable con escenas violentas, y creo que ahí reside la genialidad de Bergman, crear escenas brutales por lo que representan pero que no te obligan a apartar la vista, con lo cual, impactan más cuando vuelven al recuerdo.

Y dentro de tanta brutalidad, curiosamente, una de las cosas que más recuerdo de esos flashes que se quedaron en mi memoria con el tiempo es el sapo…

NoSurrender dijo...

Bueno, a mí El manantial de la doncella sí me parece muy Bergman. Quizás no en su desarrollo, pero sí en su premisa dramática (el silencio de Dios ante la mirada de los hombres) y, sobre todo, en su realización, en la que la escena no sólo se centra en los personajes, sino también en los objetos y en la naturaleza, que forman parte de esa violencia.

Me gustan más otras de Bergman, pero no está mal ésta.

Me ha parecido muy interesante la comparación con Goya, Vivian.

Elvira dijo...

Me gustaría verla, tu reseña me ha interesado mucho.

A mí también me gusta el arte que me llega muy adentro y me conmueve, sin embargo, la emoción que me provocó ver la Venus del Espejo de Velázquez no me la ha inspirado ninguna obra de Goya. Para mí el arte de Velázquez no es "aséptico", sino que tiene transparencia. Su mirada más que teñir refleja fielmente. Pero eso no quiere decir que el tema de sus cuadros y la perfección de la pincelada no me puedan emocionar.

Un beso

Kinezoe dijo...

Me apunto el título; no la vi. De Bergman me quedan bastantes por ver, y eso está bien. Poco a poco... Es como cuando una comida te gusta mucho y no quieres que se te gaste, eso me pasa a mí con algunos directores de cine, que no quiero que se me gasten.

Tu entrada magnífica, y la reflexión con el tema de la pintura como analogía me parece muy interesante.

Un abrazo, Vivian.


PD: Me gusta el nuevo look y reorganización del blog. Un acierto la nueva plantilla. Bonito color :-)

Vivian dijo...

Coincido contigo NoSurrender, a mí también me parece que, en esencia, es una película cien por cien Bergman, con el tratamiento de sus temas recurrentes.

También a mí hay otras que me “gustan” más, tiene que ver con esa especie de “conexión” que se produce entre algunas de sus películas y yo, pero ésta es sin ninguna duda la que más me impactó, al punto que no la he vuelto a ver más.

Me alegra que te haya parecido interesante la comparación, yo soy mucho de comparaciones y asociaciones que a primera vista parecen no tener nada que ver…

Vivian dijo...

No quería decir que el arte de Velázquez sea aséptico, Elvira, conozco muchas personas a las que sus pintura les conmueve, sin ir más lejos, una buena amiga, siente debilidad por “Las Hilanderas”.
Es una cuestión personal, mi manera de percibir las cosas, pero la genialidad de Velázquez no deja lugar a dudas fuera de percepciones personales o análisis profesionales.

Me alegra haber despertado tu interés por la película, eso sí, prepárate para sufrir ;)

Un beso

Vivian dijo...

Que buena la comparación con la comida Kine, a mí me pasa con Bergman algo que me ha pasado con muy pocos directores, a veces, viendo sus películas tengo la sensación de estar viendo plasmados en imágenes mis pensamientos y sentimientos, y, sobretodo mis “rayadas” mentales, ya sabes a que me refiero ;)

Te diría que espero que te “guste” la película cuando la veas, pero, en esta ocasión, creo que la palabra “gustar” no sería precisamente la que utilizaría, es más “impactar”, “desasosegar”, no sé, cuando la veas ya eliges tú la palabra adecuada…

Me alegra que te haya gustado la entrada y la analogía, ya sabes, yo soy muy de relacionar cosas, jeje ;)

Un abrazo para ti

P.D: Que bueno que te guste la plantilla, me costó lo mío hasta encontrar una que de verdad me gustara, hay mucho color chillón y mucho fondo negro en la oferta de plantillas, y tenía muy clara en mi cabeza la idea respecto a la tonalidad de color que quería, me alegra mucho que te guste, de verdad.

fandestéphane dijo...

Vivian yo no la he visto, pero si que ví cuando iba al cine "Gritos y susurros" que también es una película sobre la obsesión de la muerte.
Hace unos cinco años vi por tv "Secretos de un matrimonio"
Las dos me gustaron mucho y conozco todas las que has descrito pero no he tenido oportunidad de verlas.
"El manantial de la doncella" me la he apuntado para bajármela en cuanto tenga espacio libre.
El tema me interesa, la referencia constante sobre la muerte y lo que la rodea es una de mis preferencias.

Me encanta el nuevo diseño, pero ¿le has quitado "del cine" porqué hablarás de otros temas?

Besitos desde el manantial

Vivian dijo...

“Gritos y Susurros”, esa sí es muuuyyy Bergman fan. “Secretos de un Matrimonio” no me suena haberla visto, la apunto.
A mí de Bergman me han gustado todas las que he visto hasta el momento, no hay ninguna que me haya decepcionado.
Si bien es cierto que en “El Manantial de la Doncella” Bergman no recurre al componente onírico de muchas de sus películas, ni a sumergirse en el mundo de los pensamientos, sigue girando alrededor de los mismos temas, la vida, la muerte y Dios. Posiblemente, que esta película me impactara tanto tiene que ver no sólo con el realismo sino además con que los depositarios de la brutalidad del sean niños.
Espero que te parezca tan interesante como a mí cuando la veas.

Me alegra que te guste el nuevo diseño, y sí, el cambio de título es porque amplié la temática del blog más allá del cine. En la columna de la derecha iré colocando los enlaces dentro de cada sección.

Mucos besos para ti

Angelus dijo...

A ver si esta es la vencida y ya aparece mi comentario. Te escribía el sábado que esta película tiene un ambiente desasosegante, quizás, como bien dices, por ese clima de normalidad en la narración; me resulta más "agradable" de ver "El séptimo sello". En lo que no coincido es en el paralelismo pictórico que haces: Welles no me parece tan perfecto (lo es más Bergman), Welles es un genio, pero irregular y al que se le ve mucho la "tramoya".
Saludos.

Vivian dijo...

Sí, Angelus, “El Séptimo Sello”, a pesar del rondar de la muerte, es más “agradable” de ver, tal vez porque en cuestión de la muerte siempre es más llevadero si el tema se plantea como metáfora.

En mi comparación me refería más a la “técnica” en sentido estricto que a la composición de conjunto, tal vez “cinematográficamente” hablando (planos, iluminación, secuencias) las películas de Welles alcanzan una perfección que las de Bergman no tienen (ni falta que les hace, añado yo), pero ya te digo que a mí las de Bergman me gustan más, percepción absolutamente subjetiva basada en mis gustos personales.

Me alegra que por fin pudieras colgar el comentario, si volviera a suceder ten en cuenta que es el blog que se me rebela, y gracias por volverlo a colgar.

Saludos

babel dijo...

No la he visto, de hecho me quedan bastantes de Bergman por descubrir, así que tomo buena nota de tu reseña.
Caray, acabo de descubrir tu blog por el enlace que dejaste, no sabía nada! Pero pinta estupendamente, ánimo con él

Saludos, Vivian!

Vivian dijo...

A mí también me quedan películas de Bergman por ver Babel, me pasa como a Kine, las voy viendo poco a poco para que dure más tiempo el descubrimiento de su filmografía. Creo que ésta es una de esas películas que merecen el tiempo invertido en verla.

Para mí fue toda una alegría descubrir que habías retomado tu estupendo blog, se te echó de menos.
Gracias por tus palabras.

Un saludo

Ibán dijo...

Pues me ha encantado tu interpretación en forma de cuento de esta película. A mí me parece menos bergmaniana La hora del lobo, pero como apuntas todas tienen el espíritu del sueco.

Dicho lo cual, debería volver a verla.

Javier Cortijo dijo...

Hola Vivian, bonito post y bonito cambio de look del blog, por cierto. Precisamente este verano se estrenó el remake del remake que hizo Craven sobre la peli, llamado, cómo no, La última casa a la izquierda. Una de las peores películas de lo que llevamos de año, sin duda. Si el pobre Bergman levantara su ilustre cabeza... Saludos y a seguir bien

Vivian dijo...

Al hilo de lo que comentas, Ibán, tengo un amigo al que Bergman no le gusta nada, al punto de que a sus películas las llama “pajas mentales”, yo prefiero el término “rayadas”, yo soy mucho de "rayadas mentales" jeje, y en este sentido creo que “La Hora del Lobo” sí es una película Bergman, una película fascinante.

Por cierto, “El Manantial de la Doncella” es la única película de Bergman que me impresionó al punto de no querer volver a verla más. Pasado el tiempo no me importaría volverla a ver.

Que bueno que te haya gustado mi interpretación.

Un saludo

Vivian dijo...

Me alegra que te haya gustado el post y que te guste el nuevo look del blog, Javier.
El remake de Craven no lo vi, y, por lo que cuentas veo que tampoco me he perdido nada jeje...

Saludos para ti